Lorca: Unas 6.100 flores de pascua “vestirán” los jardines de colores navideños en los primeros días de diciembre
Las plantas, de tres variedades diferentes, se colocaron en macetas en agosto y ocuparon todo el vivero principal de Torrecilla.
Las altas temperaturas han frenado el crecimiento de las poinsettias, que esperan la llegada del frío para adquirir su característico color rojo.
Antonio David Sánchez Alcaraz, alcalde de Parques y Jardines: “La producción en viveros municipales no sólo permite un importante ahorro económico, sino también la posibilidad de disponer de un mayor número de plantas para enviar a las personas mayores en las residencias en Navidad”
Lorca, 22 de octubre de 2025. En los primeros días de diciembre, parques y jardines, barrios y pedanías de la ciudad conviene “vestirse” con los colores navideños. Así lo expresó este miércoles el concejal de Parques y Jardines, Antonio David Sánchez Alcaraz, quien visitó el vivero principal de Torrecilla para supervisar el crecimiento de la flor de pascua, conocida por todos como poinsettia. «El intenso calor de agosto, que se prolongó en septiembre y persistió hasta octubre, provocó una ralentización de su crecimiento. Esperamos que el cambio de temperatura provoque una progresión gradual en la adquisición de este característico color rojo para poder trasplantarla a principios de diciembre a espacios verdes».
Unas 6.100 poinsettias ocupan las instalaciones principales de Viveros Torrecilla. “Son de tres variedades diferentes, rojo, blanco o dorado y rosa, para que puedas jugar con las tonalidades en los diferentes espacios que se decorarán para Navidad”, explicó el concejal, quien precisó que la mayoría serán rojos. «Es la más característica. Entre ellas tenemos unas 4.500. En total, 1.080 son rosas y 520 blancas o doradas. Parece una cifra muy elevada, pero hay que tener en cuenta que sólo se utilizan unas 300 plantas para decorar el entorno de la fuente Oval».
Pero no todos acabarán en parques y jardines, ya que también se envían a las residencias de mayores del municipio. “Intentamos enviar una flor de pascua a nuestros mayores para que decoren sus habitaciones con ella. Es una forma de mostrarles nuestro cariño, acercando un ‘pedacito’ de Navidad a su entorno más cercano. Pero también colaboramos con asociaciones que, los días previos a Navidad, se instalan en la cabaña de madera de la Alameda de la Constitución para dar a conocer su organización y dar la oportunidad a Lorca y a los visitantes de participar en sus proyectos de trabajo”, afirmó. agregado.
Algunos ejemplares de años anteriores que fueron “rescatados” de parques y jardines se colocarán como pequeños árboles. «El frío y el viento del invierno suelen pasar factura a las poinsettias que plantamos en espacios verdes, pero algunos ejemplares suelen ser ‘rescatados’ y llevados a viveros municipales y con ciertos tratamientos prosperan. Son plantas de mayor tamaño. Algunas son árboles casi pequeños que ocupan un lugar protagonista en parques y jardines. Una vez más las volveremos a ver, después de amar el trabajo durante todo el año», añadió.
Los viveros municipales, argumentó, representan importantes ahorros económicos, particularmente en la producción de poinsettias, pero también los estacionales que permiten renovar los espacios verdes en parques y jardines durante todo el año. «Es difícil cuantificar este ahorro, que puede representar unos 25.000 euros al año, pero que podría ser mayor en función de los precios del mercado. Producir flor de Pascua representa un ahorro considerable».
Entre las curiosidades de esta flor está que tiene un día especialmente dedicado a ella. «Es 12 de diciembre. En 1991, Estados Unidos instituyó el «Día de la Nochebuena» en honor al botánico Joel Roberts Ponsett. Él, también diplomático estadounidense, transportó esquejes a Charleston, Carolina del Sur, y desde allí se extendieron por todo el mundo. En su honor, en 1836, la euphorbia pulcherrima o cuetlaxochitl pasó a llamarse, bajo el nombre de flor de pascua», explicó.
La “flor luminosa”, originaria de los aztecas, fue utilizada en el siglo XVI por los franciscanos de México. Con ello adornaban las iglesias, a falta de acebo. Pensaron que podía ser la alternativa perfecta, gracias a su color rojo, que representaba la sangre de Cristo, y a su forma de estrella, que recuerda a la Estrella de Belén. Cuenta una leyenda que unos niños pobres llevaron una flor de pascua a la guardería como ofrenda al Niño Jesús y que Dios, conmovido, la tiñó de rojo.
Fuente de la imagen: www.lorca.es
