Lorca: La Alameda Central, junto a la antigua “vía de hierro” del ferrocarril, y la renovación del Puente Nuevo, objetivos prioritarios del gobierno de Lorca
La pasarela, construida tras la riada de 1973 y que une la avenida Juan Carlos I con la avenida Europa, mejorará su estética y funcionalidad gracias a un ambicioso proyecto.
La utilización del tejido urbano tras el soterramiento de la vía ferroviaria constituye una oportunidad histórica para acabar con una barrera física que dividía la ciudad y mejorará la conectividad entre el centro y los barrios.
Fulgencio Gil Jódar, alcalde: “Los dos proyectos interconectados transformarán la ciudad reduciendo la dependencia de los vehículos y garantizando un entorno urbano más habitable y sostenible”
Lorca, 17 de diciembre de 2025. El Puente Nuevo o Puente de San Diego, comúnmente conocido como “Puente Eroski”, sufrirá una profunda transformación en los próximos meses, según anunció este miércoles el alcalde, Fulgencio Gil Jódar. La decisión de construir la pasarela se tomó tras la riada de 1973. Desde su inauguración en 1981 apenas ha sido objeto de actuaciones en profundidad, si bien la avenida Juan Carlos I y la avenida Europa han sido objeto de diversas actuaciones integrales.
A poca distancia, en paralelo, emergerá la Alameda Central, sobre la antigua “vía” del ferrocarril, una vez soterrada la trama urbana. Los dos proyectos, aseguró el alcalde, son “objetivos prioritarios del Gobierno de Lorca”. La actuación en el Puente Nuevo permitirá la renovación completa de todas las luminarias y se ampliarán con otras en la superficie de la pasarela. Otra de las mejoras previstas es la instalación de asfalto fonoabsorbente.
Las plataformas laterales, destinadas a peatones, serán sustituidas por plataformas más firmes. La superficie de este espacio está formada por placas metálicas que generan ruido y cierta inestabilidad al pisarlas. Se renovarán, así como las balaustradas y barandillas, mejorando las protecciones de seguridad. «Es un puente que ha soportado y sigue soportando un tráfico intenso a todas horas del día. Requiere mejoras, ya que prácticamente desde su inauguración en 1981 no ha sufrido grandes obras. Soporta un tráfico intenso, pero también el tránsito continuo de peatones que vienen desde la Avenida Europa hasta el centro de la ciudad», afirmó el alcalde.
Esta actuación era necesaria, insistió, porque se trata del único puente pendiente de renovación tras las intervenciones realizadas en el Puente de la Torta y en la pasarela del Alcalde Miguel Navarro Molina. «Hemos modernizado los distintos puentes y pasarelas y aún falta adaptar el Puente Nuevo. No serán sólo actuaciones estéticas, sino también funcionales».
Alameda Central es una “oportunidad histórica” de tener un nuevo espacio que atraviese la ciudad aprovechando el metro. «Vamos a sustituir caminos, hierros y piedras por grandes espacios con arbolado, vegetación, carriles bici, zonas deportivas y abiertos al uso cultural y lúdico de las familias lorcas. Nos encontramos ante una ocasión en la que queremos contar con la opinión de todos», indicó.
Un espacio, agregó, liberó lo que era una barrera física que mantenía la ciudad dividida en dos y mejorará la conectividad entre los barrios y la ciudad. Será un pulmón natural que unirá las Alamedas y estará interconectado con la red de carriles bici y vías verdes. Infraestructuras como el Centro de Desarrollo Local, los institutos Ros Giner, Ibáñez Martín, Ramón Arcas y Príncipe de Asturias, así como los monasterios de Clarisas y San Diego, que le han dado la espalda, “abrazarán” el nuevo centro comercial, un espacio natural para la ciudad y los barrios que estructura.
«Los dos proyectos interconectados transformarán la ciudad reduciendo la dependencia del vehículo y garantizando un entorno urbano más habitable y sostenible. Una ciudad útil para la vida de los lorcas. Ganaremos en calidad ambiental y movilidad peatonal», explicó, insistiendo en que la Alameda Central se convertirá en un «espacio de encuentro público, que integrará espacios verdes y corredores naturales para mitigar el efecto isla de calor. Será un espacio que fomentará la convivencia intergeneracional y revitalizará la vida urbana».
Estos dos proyectos, afirmó, son «prioritarios», aunque no los únicos previstos para aumentar la calidad de vida de los ciudadanos que residen en el centro de la ciudad. La rehabilitación del casco antiguo de la ciudad traerá nuevos servicios a esta zona y, con ellos, el resurgimiento de las empresas, el comercio y la hostelería deberá cubrir las necesidades de los nuevos residentes que ocuparán las viviendas que han comenzado a surgir.
Fuente de la imagen: www.lorca.es


