Restauran una imagen del Cristo Crucificado de cartapesta o papelón de la capilla de la antigua cárcel

Lorca: Restauran una imagen del Cristo Crucificado de cartapesta o papelón de la capilla de la antigua cárcel


La obra, de autor desconocido y datada de los siglos XVII y XVIII, es muy destacable por ser uno de los pocos elementos que pudo haber sobrevivido en la ciudad.

La intervención del Taller Municipal de Restauración fue muy compleja debido al mal estado de conservación de la escultura y la fragilidad de sus materiales.

Fulgencio Gil Jódar, alcalde: “Estamos ante una interesante y curiosa escultura con analogías con crucifijos de papel de mayor formato como el Cristo de la Buena Muerte de San Miguel de Murcia y el de Consuelo de Cieza”

Lorca, 27 de enero de 2026. En la Sala de Arte Sacro del Museo Arqueológico Municipal de Mual, desde este martes se podrá contemplar una nueva pieza, muy significativa, no sólo por su origen, la antigua Cárcel, sino también por el material con el que fue diseñada. Se trata de un Cristo crucificado en cartapesta o papelón que preside la capilla de la antigua cárcel, que tuvo lugar en el Taller de Restauración Municipal, según declaró el alcalde, Fulgencio Gil Jódar.

Se presentó junto a la concejala de Desarrollo Local y Empleo, Rosa María Medina Mínguez; el concejal de Cultura, Santiago Parra Soriano; el director del Taller de Restauración Municipal, Antonio García Rico; y el director del Museo Arqueológico Municipal, Andrés Martínez Rodríguez, y aseguró que “estamos ante una interesante y curiosa escultura con analogías con crucifijos de papel de mayor formato como el Cristo de la Buena Muerte de San Miguel de Murcia y el de Consuelo de Cieza”.

Cristo en la Cárcel es una escultura ligera, realizada con materiales mixtos, mediante la técnica conocida como “cartapesta” o “papelón”. “Disciplina artística que utiliza en su ejecución capas superpuestas de tela o papel, unidas con pegamentos orgánicos y configuradas sobre una estructura o molde de madera. Una característica de este tipo de esculturas es que están completamente vacías por dentro, lo que le da menor peso a la obra, por lo que genéricamente se les llama esculturas ligeras”, enfatizó.

La técnica escultórica de la “cartapesta” nació en Italia, introducida en la Península Ibérica gracias a los intercambios culturales y comerciales de artistas españoles e italianos, entre el Reino de Nápoles y Sicilia con la Corona de Aragón. Ya en el siglo XIV ya se trabajaba en la Península con esta técnica. Un primer ejemplo de este arte lo tenemos en la patrona de Valencia, la Virgen de los Desamparados, de principios del siglo XV y la cartapesta. Desde sus orígenes, esta nueva técnica se centró en la ejecución de esculturas de carácter devocional y sobre todo procesional, dado el peso ligero de las imágenes.

El progresivo desinterés por este tipo de esculturas y la rareza de los ejemplares conservados se explica por los problemas que plantean en su conservación, provocados por la particularidad de sus materiales de construcción. Desde entonces, sus materiales orgánicos facilitan los ataques de xilófagos, así como la delicadeza que requiere su manipulación debido a su fragilidad y su importante impacto sobre la humedad. Lo que llevaría a su sustitución por esculturas de madera más duraderas, quedando abandonadas y desaparecidas en la mayoría de los casos las llamadas esculturas luminosas, a excepción de las “vestidas” o “candelabros”.

El Crucifijo Carcelario” es una obra realizada con la técnica mixta de “cartapesta”, en la que se utilizó madera en las manos, corcho en los refuerzos interiores y telas de lino y cáñamo unidas con colas orgánicas para configurar el cuerpo. El acabado final se muestra con aparejos tradicionales y policromías con pinturas al óleo, al igual que la imaginería tallada en la madera. Representa a un Cristo de luto con la cabeza inclinada hacia la recta, con rasgos faciales claros y expresivos, condición acentuada. por las muy marcadas costillas del tórax, el arqueamiento de los brazos, la flexión de las piernas y la torsión del cuerpo aparecen apretados hasta las caderas con pequeños pliegues paralelos”, detalló el alcalde.

Esta particular composición del crucificado se corresponde con los modelos difundidos en España, tanto en escultura como en pintura, siguiendo los cánones establecidos tras el Concilio de Trento a mediados del siglo XVI y específicamente para las representaciones de Cristo. «La composición iconográfica de este crucificado demuestra notable naturalismo, realismo y profundo patetismo, con el objetivo de conmover al creyente y fortalecer su fe. Se evita la exageración en los gestos, con la sencillez de las formas y el color pálido de las encarnaciones. No presenta heridas evidentes y la sangre es apenas perceptible, con algunas gotas y finas vetas en determinadas partes del rostro y del cuerpo. La cruz está tallada en madera de pino, muy elaborada y policromada sobre musgo. verde, con cogollos blancos y negros. El INRI restante es de chapa y parece provenir de una fabricación posterior”, añadió.

A falta de documentación que determine el origen, época y autoría de la imagen, recurrimos a sus características formales, sus paralelismos y la información que aportan sus materiales de construcción, para una datación aproximada. Su destino inicial pudo haber sido una capilla, posiblemente doméstica, para culto restringido o quizás una cruz guía para procesiones penitenciales. Los clavos y ojales metálicos conservados son artesanales y no industriales, lo que los situaría antes de la revolución industrial y la imposición de sus productos en los mercados, a partir del siglo XIX.

«Encontramos un primer referente cercano y con analogías con el nuestro en el Cristo Crucificado de la ermita de Santa Ana de Caudete, Albacete, datado entre los siglos XVII y XVIII. Comparte con Lorca el formato, disposición, características estéticas generales y decoración escultórica de la cruz», afirmó el director del Taller de Restauración Municipal, quien aportó como datos importantes considerar que «en el Archivo Histórico Municipal se conserva un contrato de 1673, del que se conserva el Archivo Histórico Municipal de Lorca el escultor y pintor Juan de Zamora recibió el encargo de realizar un grupo escultórico de la Última Cena en cartón, para la Cofradía de la Sangre de Cristo. Imágenes que se expusieron durante la Semana Santa de Lorca hasta la llegada de las esculpidas por Nicolás Salzillo en 1763. Estos datos dan fe de que en el siglo XVII también se trabajó en Lorca con esta técnica de escultura lumínica.

Respecto al estado de conservación de la escultura, el director del Taller Municipal de Restauración declaró que «no era muy bueno, pero estaba condicionado por la fragilidad de los materiales utilizados en su elaboración y el mal mantenimiento. Su estado de conservación era muy malo». Se detectó un fuerte ataque de xilófagos internos, una gruesa capa de suciedad superficial generalizada muy adherida al soporte, policromías muy fisuradas y descascaradas, con problemas de adherencia al soporte, falta de policromía perdida por desprendimiento, deformaciones importantes por humedad, degradación de la estructura interna por la afectación de xilófagos, proliferación de grietas estructurales, particularmente en las uniones de brazos y torso y pérdida de volumen como en el caso del dedo. corazón de la mano derecha.

La metodología de intervención incluyó un estudio profundo del conocimiento del contexto y la historia del trabajo. «Se utilizaron métodos reversibles, no invasivos y respetuosos de la integridad de la policromía y del tejido de soporte del ‘dorso’ y de la madera de la cruz. Se repararon las zonas con riesgo de desprendimiento, veladas con papel japonés y cola ligera de conejo, desinfección de los xilófagos, eliminación de suciedad, asentado de las policromías, refuerzo de las fisuras, reintegración de los volúmenes faltantes, estucado de los huecos, protección de las policromías originales y reintegración», aportó Gil Jódar.

La obra será expuesta en la Sala de Arte Sacro del Museo Arqueológico Municipal, donde quedará expuesta en un lugar destacado para que los visitantes puedan contemplarla, ya que es una escultura que siempre ha permanecido guardada en la Capilla del Cárcel, por lo que muy pocos han tenido la oportunidad de verla.

FICHA TÉCNICA

Parte. Crucifijo.

Origen. Capilla de la antigua prisión.

Tiempo. Siglos XVII-XVIII.

Autor. Un extraño.

Material. Madera, corcho, tejidos, colas y aceites orgánicos.

Técnico. Escultura, hierro fundido y policromía al óleo.

Medidas. 138x88x21 centímetros.

Intervención. Taller de restauración municipal, Departamento de Desarrollo Local y Empleo.

Exposición. Museo Arqueológico de Lorca, Mual.



Fuente de la Noticia

Fuente de la imagen: www.lorca.es