Política: López Miras entrega a la Hermandad del Perdón de Murcia las imágenes del Paso del Calvario restauradas por la Comunidad
Las esculturas son obras de Francisco Salzillo, Roque López y Sánchez Araciel, y la intervención tuvo como objetivo frenar el deterioro generado por el uso procesional, así como reforzar la estabilidad estructural.
López Miras destaca el compromiso del Gobierno regional con la protección de la imaginería procesional y agradece al director y técnicos del Centro Regional de Restauración: “Hemos hecho nuestro trabajo”
López Miras entrega a la Hermandad del Perdón de Murcia las imágenes del Paso del Calvario restauradas por la Comunidad
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El presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, ha entregado hoy a la Hermandad del Perdón de Murcia las tres esculturas que intervinieron en el Centro de Restauración de la Región de Murcia para mejorar su estado. Son las imágenes secundarias que componen, junto al Cristo titular, el paso del Calvario: el Doloroso, San Juan y María Magdalena.
La intervención tuvo como objetivo frenar el deterioro generado por el uso procesional, redescubrir la lectura estética original y reforzar la estabilidad estructural de las piezas.
Durante el acto, organizado en la Iglesia de San Antolín de Murcia, López Miras destacó que este espectáculo refleja el compromiso del Gobierno regional con la conservación del patrimonio y la protección de la imaginería procesional.
«Hoy el Santísimo Cristo del Perdón se reencuentra con Nuestra Señora de los Dolores, San Juan y María Magdalena, tras más de cuatro meses de intervención en el Centro de Restauración de la Región de Murcia. Por eso quiero agradecer tanto a su director como a todos los profesionales del Centro el trabajo que realizan cada día, y especialmente el que hoy finaliza», afirmó López Miras.
En referencia a esta restauración, López Miras destacó que desde la Comunidad «hemos hecho nuestro trabajo. Esto es lo que nos pidió el presidente de la Hermandad y esto es lo que hemos hecho».
Asimismo, y respecto a la inminencia de la Semana Santa, el presidente ha recordado que «sólo quedan 17 días para poder contemplar por las calles de este barrio de San Antolín y de toda Murcia un museo itinerante, formado por obras de arte como las que se encuentran hoy».
El conjunto, erigido en 1896 en el taller de Francisco Sánchez Tapia y compuesto por obras de Francisco Salzillo, Roque López y Francisco Sánchez Araciel, forma parte del patrimonio cultural y devocional más arraigado de Murcia.
Así, Paso del Calvario es el nombre de la Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón, que procesiona cada Lunes Santo durante la Semana Santa murciana, declarada de interés turístico internacional.
Intervenciones en cada una de las esculturas
Se trata de tres esculturas que, en la segunda mitad del siglo XX, fueron restauradas dos veces, una a finales de los años 70 y otra en los años 90. Por tanto, la intervención llevada a cabo hoy estuvo fundamentalmente dirigida a corregir los defectos derivados del envejecimiento de los materiales aplicados durante la última restauración, así como a tratar los pequeños daños puntuales derivados del uso procesional.
En La Dolorosa, obra de Roque López, se realizó una consolidación del lienzo, una limpieza físico-química de la suciedad generalizada, así como la adaptación de las reposiciones anteriores que habían cambiado de color. También se repararon dedos fracturados, se repusieron pestañas y desgarros y se reforzó la estructura interna de la base.
En cuanto a San Juan, obra de Francisco Salzillo, la restauración se centró en un estudio estructural mediante endoscopia y
Finalmente, en la escultura de María Magdalena, obra de Francisco Sánchez Araciel, se limpió la suciedad de la superficie policromada y se recuperó la policromía original del manto retirando las sobrepinturas sintéticas.
Asimismo, se aplicó una consolidación específica tanto en las capas con riesgo de desprendimiento como en el soporte textil del revestimiento. Posteriormente, al igual que en las dos obras anteriores, se aplicó una reintegración cromática de los huecos y zonas que habían sufrido alteración cromática.
Asimismo, se ha realizado una modificación en la fijación de ambas manos, que deberá ser reversible. Por otro lado, en colaboración con la cofradía, se renovaron los elementos de fijación originales colocados en 1896 por el autor, con el objetivo de aumentar la estabilidad.




