UMU: La Universidad de Murcia celebra a Santo Tomás de Aquino con una firme apuesta por la excelencia y el pensamiento crítico





La Universidad de Murcia (UMU) organizó este miércoles 28 de enero el acto académico en honor a Santo Tomás de Aquino, un evento anual para reconocer el mérito y la dedicación de la comunidad universitaria; así como el trabajo de personas y organizaciones de la Región que colaboran a través de sus acciones con los objetivos de la institución. Familias, estudiantes, docentes y personal llenaron el salón de reuniones de la Facultad de Economía y Gestión durante la tradicional conmemoración de excelencia académica que, este año, tuvo un toque extra de emoción por ser la última con el rector, José Luján, al frente de la institución por el fin de su mandato. El presidente de la Comunidad Autónoma, Fernando López Miras, presidió el acto, durante el cual se pronunció la conferencia inaugural a cargo de Pablo Artal, catedrático de la Facultad de Química.
El aplauso más especial de la mañana lo recibieron los estudiantes que acudieron a recibir sus becas extraordinarias de fin de carrera, doble titulación y doctorado correspondientes al curso 2024-2025. Años de esfuerzo y sacrificio, reconocidos con un diploma y que son el orgullo de la comunidad universitaria. Con emoción también ha concedido este año el premio “José Loustau” al espíritu académico y a los valores humanos por parte del Consejo Social a título póstumo a Francisco Reyes Marsilla de Pascual, catedrático de la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia. El personal que celebra 25 años de trayectoria profesional en la institución también subió al escenario para recibir las Medallas de Dedicación Académica; entre ellos, el propio rector, José Luján.
El presidente de la Comunidad y el rector también entregaron los reconocimientos institucionales de la UMU. Las medallas de patrocinio de este año recayeron en Juan Muñoz Muñoz, empresario del sector ganadero, y representante de la Clínica Oftalmológica Centrofama. La Medalla de Honor de la Universidad de Murcia fue concedida a la Fundación Poncemar; y las medallas de oro a la Fundación Diagrama Intervención Psicosocial y Juan García Lax, en reconocimiento a su excepcional trayectoria y contribución a la sociedad.
Ocho años de transformación
El rector de la Universidad de Murcia, José Luján, aprovechó su discurso con motivo de la festividad de Santo Tomás de Aquino para hacer balance de sus ocho años en el cargo y reivindicar el papel de la universidad como espacio de libertad, razón y excelencia. Luján definió la gestión universitaria como una “carrera de relevos” que finalizará al final de este año académico, luego de un período que comenzó en 2018 marcado por importantes transformaciones.
Durante su intervención, Luján repasó los principales logros alcanzados por su equipo de gobierno, destacando la capacidad de la institución para adaptarse a contextos complejos y constantes cambios regulatorios. Entre los pasos más importantes destacó la participación en la alianza europea Uniwell, la consolidación de los campus de Lorca y San Javier y la creación de la Promoción de Ciencias de la Salud. Asimismo, destacó el compromiso social de la UMU a través de la Oficina de Asistencia Social, como garantía de igualdad de oportunidades, y destacó el modelo de financiación autonómica como ejemplo de estabilidad para las universidades públicas.
El rector dedicó una parte central de su discurso a la defensa de la excelencia académica, apelando al esfuerzo y talento de los 4.603 alumnos que finalizaron sus estudios el pasado curso. En este sentido, afirmó que reconocer públicamente la excelencia es un deber de las universidades para evitar “el imperio de la mediocridad” y reafirmar su papel como guardianas del conocimiento y motor del progreso social.
De cara al futuro, José Luján advirtió que la universidad debe evitar el “ensimismamiento” y desempeñar un papel activo para afrontar los retos del siglo XXI. Señaló la transformación digital y las tecnologías disruptivas como factores que obligarán a repensar la docencia y la investigación, y reivindicó la responsabilidad ética de la institución ante desafíos como la crisis ecológica y las desigualdades sociales. En un ejercicio de autocrítica, reconoció la existencia de errores y proyectos pendientes, como la renovación del convenio con el Servicio Murciano de Salud para el profesorado afectado. El rector cerró su intervención agradeciendo la fidelidad de la comunidad universitaria y animando a los premiados a llevar el nombre de la Universidad de Murcia con responsabilidad y compromiso a lo largo de su carrera profesional.
Artal pide encontrar el descanso y la profundidad de la vida académica
La conferencia inaugural del profesor de la UMU Pablo Artal, titulada “Aprender a mirar: la Universidad en tiempos de precipitaciones y cambios”. El investigador de la Facultad de Química y director del Laboratorio de Óptica centró su reflexión en la urgencia de encontrar una ruptura y profundidad en la vida académica ante la creciente superficialidad de la sociedad contemporánea. Artal nos invita a diferenciar el simple acto de ver, automático e inmediato, y el ejercicio más exigente de mirar, que requiere tiempo, atención y rigor intelectual para discernir lo esencial de lo accesorio.
Durante su discurso, el profesor identificó algunas de las principales amenazas que cree que enfrenta hoy la institución académica. Entre ellos, destacó la obsesión por la velocidad y la inmediatez, la reducción del conocimiento a medidas puramente numéricas, el aumento de la burocratización, la pérdida de atractivo de la carrera académica para las generaciones más jóvenes y la creciente confusión entre formación universitaria y simple formación profesional.
A partir de su experiencia en el Laboratorio de Óptica, Artal afirmó el valor del error como parte inherente del proceso científico, recordando que la ciencia muchas veces “tropieza” hacia adelante y que sólo a través de la prueba, la duda y la reflexión cuidadosa es posible adquirir conocimientos verdaderamente significativos. Respecto a la inteligencia artificial, reconoció su enorme potencial como herramienta, pero advirtió de los riesgos de sustituir el razonamiento humano por algoritmos carentes de curiosidad, intuición y pensamiento crítico.
El profesor concluyó su lección llamando a la comunidad académica a defender espacios de pensamiento lento, a preservar la capacidad de asombro y a mantener una actitud crítica y rebelde que permita plantearse preguntas difíciles, aquellas que en última instancia impulsan el progreso de la sociedad.

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